Ética y educación
Actualmente el país y todas las estructuras que la sustentan, se encuentran sumergidas en una crisis que esta planteada a todo nivel: Económico, Político, Educativo, (Sector al cual se le endosa una alta cuota de responsabilidad), Religioso, Militar, Gremial, e incluso de orden Moral.
Diversos autores plantean que la solución a esta diversidad de crisis se puede abordar desde un punto de vista educativo fundamentalmente.
"Muchos pensadores venezolanos y líderes apuntan reiterativamente que la alternativa educativa es una de las soluciones; pero no una educación sólo de contenidos, sino de procesos. Es hacia lo que apuntan los escritos y reflexiones de Uslar Prieti, Jenaro Aguirre, S.J., Luís Ugalde, S.J., Oswaldo Romero, y otros."
Las actividades humanas de mayor envergadura giran en torno a los grandes valores, y las ciencias buscan también algunos valores.
La Ética en nuestro sistema de gobierno, no se le ha dado la debida importancia como un elemento de su estructura organizativa o funcional, ni en lo teórico ni en lo practico, a pesar de que la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado, COPRE, ha elaborado un anteproyecto de un Código de Ética de los Servidores Públicos, (1996) cuyo objetivo es"...trabajar con un concepto amplio de lo éticamente deseable e indeseable." Una revisión de instrumentos similares en el derecho comparado latinoamericano confirma la validez de dicho criterio. Así en el Código de Ética Profesional do Servidor Publico Civil do Poder Ejecutivo Federal de Brasil encontramos disposiciones como la IX que reza así: La cortesía, la buena voluntad, el cuidado y tiempo dedicado al servicio público caracterizan al esfuerzo disciplinado. Tratar mal a una persona que paga sus tributos directos o indirectos, significa causarle daño moral. De la misma forma, dañar cualquier bien perteneciente al patrimonio publico, por descuido o mala voluntad, no solo constituye una ofensa a la dotación e instalaciones del Estado, sino a todos los hombres de buena voluntad que dedicaron su inteligencia, tiempo, esperanzas y esfuerzos para construirlos."
Aunque el texto citado es mas la base de la cual derivarían un conjunto de normas que un mandato propiamente dicho, nos sirve, sin embargo, para explicar criterios de los que hemos partido. Consiste en que un código de ética no puede eludir el riesgo de caer en el terreno de lo exhortativo y aleccionador, porque la ética se refiere mas a los motivos, intenciones, aspiraciones, actitudes y disposiciones que a conductas externas.
Es así como este anteproyecto define y establece un conjunto de valores fundamentales tales como: la honestidad, la imparcialidad, la eficiencia, la responsabilidad, la disposición y la respuesta, la veracidad, la pulcritud y el decoro, la información y la transparencia y la actitud de servicio a la ciudadanía.
Este Anteproyecto contribuye a definir y normar la concepción que anima al Estado Venezolano sobre los valores éticos que han de regirlo, en especial el ejercicio de la Administración y del Gobierno; y a formular, de manera explícita e inequívoca, las expectativas éticas que dicho Estado abriga respecto de todas las ramas del Poder Publico y del personal estatal, tanto en los niveles funcionales como en los diversos ámbitos territoriales.
Igualmente señala que: "Antes de seguir adelante, precisa plantearse una cuestión que podrá parecer fundamentalmente filosófica pero es, no obstante de importancia decisiva para aclarar los alcances del código. Se trata de preguntarse si cabe legítimamente al Estado definir y diferenciar lo que es ético de lo que no lo es."
"La respuesta seria negativa en el sentido de que ante el Tribunal de la Conciencia de cada quien lo ético viene determinado por intenciones que escapan a cualquier regulación. Esto significa, entre otras cosas, que nadie puede asegurar que por el solo hecho de cumplir las disposiciones de un código alguien habría realizado un comportamiento ético."
La normativa Ética puede plasmarse en normas escritas o de costumbres arraigadas. En las instancias del Poder, la norma consuetudinaria es menos eficaz que la norma escrita.
También el desempeño Ético en los funcionarios públicos, y no escapa de esta observación el profesional de la docencia, se tilda u observa, en matrices de opinión, como cuadros ineficientes; frente a cuadros eficientes y fiables en el sector privado.
El Profesional de la Docencia no puede esquivar o eludir su responsabilidad ante una sociedad en plena transformación. Hay una responsabilidad directa en la gestión de los asuntos públicos, que debe complementarse con un Código de Ética de obligada observancia, dado que toda amenaza al mismo es una amenaza al espíritu de la organización, y en particular a la Organización Educativa donde se desenvuelve profesionalmente.
En una sociedad donde la crisis de valores es reseñada y apuntalada casi a diario, las prácticas antipáticas en contra de la organización son modos seguros de agravar las desigualdades y la marginación social. Los Códigos de Ética, se pueden presentar como elementos de equidad, que se reflejarán en la Organización social, la Competitividad, la Transparencia y la Excelencia en el desempeño de funciones y prestación de servicios. (Como el educativo, por ejemplo).




Comentarios sobre Ética y educación
Muy buen aporte en algo que muchas veces no es tomado en cuenta en el ambito educativo. Peor aun en una sociedad viciada de normas circunstanciales y convencionales. Donde la moral se subordina a objetivos políticos o económicos mezquinos. Gracias, me servira para un trabajo.